Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Temas IyC
  • Enero/Marzo 2018Nº 91

Economía

El mundo que el bitcóin ha forjado

La primera gran moneda virtual nos ha dejado entrever un nuevo orden económico que genera más preguntas que respuestas.

Menear

Bitcóin. Criptomonedas. Contratos inteligentes. Muchos han oído hablar de un nuevo ecosistema financiero, pero pocos lo han asimilado. Cientos de bancos centrales y corporaciones están incubando una novedosa técnica, la «cadena de bloques» (blockchain), en la que se están invirtiendo miles de millones y que cambiará las reglas del juego. Sin embargo, de todos los profesionales financieros encuestados en 2017 por PricewaterhouseCoopers, solo el 24 por ciento se declaraba «extremadamente» o «muy» familiarizado con ella. Buena parte de la población ni siquiera está segura de que sea legal. Algunos afirman que podría tumbar sistemas económicos enteros; otros, como Emin Gün Sirer, de la Universidad Cornell, critican que, si bien resulta fascinante y rompedora, también se dicen de ella todo tipo de insensateces. Pero ¿qué es una cadena de bloques?

Todo empieza con un multimillonario oculto bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. En octubre de 2008, Nakamoto publicó a través de una oscura lista de correo un artículo en el que detallaba el diseño de la primera cadena de bloques: una base de datos pública y distribuida que se sincronizaría cada 10 minutos en miles de ordenadores. Cualquiera podría acceder a ella, pero nadie la podría piratear. ¿Su propósito? Proporcionar un registro de cambio blindado y descentralizado para una nueva moneda digital: el bitcóin.

Hasta ese momento, el problema con el dinero electrónico radicaba en que nadie podía asegurar que no se usaría dos veces. La cadena de bloques cambió eso, ya que cada transferencia se anota en un «libro de contabilidad» distribuido: una especie de hoja de cálculo que, gracias a las matemáticas y la criptografía, es más inalterable que una roca grabada con cincel. The Economist la bautizó como «la máquina de la confianza».

La técnica de la cadena de bloques creció con rapidez. Piense en ella como en un andamio capaz de albergar cualquier dato que requiera seguridad: historiales financieros, documentos de propiedad, certificados de identidad. Este «libro de contabilidad mundial», como lo denomina Don Tapscott, coautor de Blockchain revolution, es una tabula rasa. Pero puede usarse también con fines perversos, por lo que no faltan voces que intentan moderar el delirio. He aquí una guía del paisaje digital al que Satoshi Nakamoto, quienquiera que sea, nos ha empujado.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados