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1 de Noviembre de 2011
Ciudades inteligentes

La conexión social

El mejor modo de aumentar la creatividad en una urbe es dejar vía libre a las redes sociales de los ciudadanos.

OLIVER MUNDAY

En síntesis

La autoorganización es­pontánea entre ciudadanos que permiten las redes sociales aporta una capacidad de creatividad e innovación mucho mayor que la de los modelos urbanos basados en una planificación centralizada.

Las verdaderas ciudades inteligentes llegarán cuando sus habitantes y los dispositivos electrónicos que portan se conviertan en sensores que informen en tiempo real sobre la vida cotidiana de la urbe.

La conexión en red entre sensores urbanos y su enlace con las bases de datos oficiales de una ciudad puede potenciar en gran medida la capacidad de inventiva y la eficiencia de todo tipo de servicios municipales.

El 25 de enero de 2011, las calles de El Cairo estallaron contra la represión del régimen de Hosni Mubarak. En un intento de aplacar la rebelión, durante las 72 horas siguientes el Gobierno cortó el acceso a Internet y el sistema de telefonía móvil en todo el país. Todo fue en vano: un denso tejido de contactos en Facebook, Twitter y foros en línea ya había unido a millones de cairotas, que prosiguieron con la revuelta. El Gobierno tuvo que ceder y restaurar las comunicaciones para mantener la actividad económica, pero las masas siguieron presionando hasta que, pocos días más tarde, Mubarak dimitió.

Unas semanas antes, durante la Revolución del Jazmín tunecina, el disidente, bloguero y organizador de la protesta Slim Amamou utilizó la aplicación para móviles Foursquare para informar sobre su arresto del 6 de enero. Sin más que introducirse en el icono que representaba la prisión en la que se hallaba, Amamou dio a conocer su paradero a una red mundial de partidarios. Poco después había atraído la atención mundial. La noticia suscitó nuevas revueltas; el veterano presidente Zine el-Abidine Ben Ali no tardó en ser depuesto.

Allí donde estalló la Primavera Árabe, la población se valió de Internet y de la telefonía móvil para librar un combate cuyo escenario era tanto el cuerpo como el alma de las ciudades: los recursos iban y venían del ciberespacio al espacio urbano. Compare estas transformaciones con los grandes proyectos de desarrollo urbano que durante los años previos habían competido para erigirse como futuro modelo de «ciudades inteligentes». Un caso extremo lo hallamos en Masdar, en los Emiratos Árabes Unidos, una comunidad amurallada y proyectada para 50.000 habitantes en el desierto que rodea a Abu Dabi. Todos sus edificios, farolas y vehículos fueron planificados de antemano y equipados con tecnología punta a fin de obtener el máximo rendimiento energético. En Masdar, así como en la Nueva Ciudad de Songdo, en Corea del Sur, y en PlanIT Valley, en Portugal, los promotores inmobiliarios, las grandes multinacionales de tecnologías de la información y los Gobiernos han intentado construir, partiendo de cero, núcleos urbanos dotados de infraestructuras y servicios de primera línea. Sus diseñadores han sostenido que ideas semejantes determinarán la manera en que se construirán las ciudades futuras.

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