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  • Abril/Junio 2000Nº 20

Geología

Evolución de la corteza continental

Los continentes que se alzan sobre el nivel del mar deben su existencia a una larga historia de actividad vinculada con la tectónica de placas.
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La mayoría de la gente, salvo tal vez algunos habitantes de islas remotas, tiende de forma instintiva a considerar los continentes estructuras permanentes, características incluso de la Tierra. Es fácil olvidarse de que tales extensiones no son más que masas dispersas y aisladas en un planeta cubierto principalmente de agua. Pero desde el espacio se ve de inmediato, y con toda claridad, la imagen correcta de la Tierra: un planeta azul. Desde tal perspectiva resulta harto llamativo que en el transcurso de su larga historia la Tierra se las haya arreglado para mantener siempre emergida una pequeña porción de su superficie, posibilitando, entre otras cosas, la evolución del hombre en su suelo.
¿Es casual la persistencia de continentes alzados? ¿Cómo se formó la complicada corteza terrestre? ¿Ha estado siempre ahí, a modo de alcorza primitiva sobre una tarta planetaria, o ha evolucionado con el tiempo?

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