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1 de Noviembre de 1996
Farmacología

Inmunoterapia contra el cáncer

Se están abriendo nuevos caminos, asentados sobre las defensas de nuestro cuerpo, para combatir el cáncer.

Muestra de cancer de colon, teñida con dos anticuerpos monoclonales de distinta coloración. Cada anticuerpo se une a proteínas especiales en la superficie de diferentes poblaciones celulares. En este caso, el verde tiñe las células cancerosas; el naranja pone de manifiesto el tejido conjuntivo (estroma). Dado que estos anticuerpos reconocen células específicas, pueden emplearse para descubrir y matar selectivamente células tumorales, así como los tejidos que mantienes y nutren el desarrollo de las mismas. [Cortesía de Pilar Garin-Chesa]

En numerosas ocasiones, a lo largo de los últimos cien años, arreciaban, para desvanecerse, las esperanzas en la posibilidad de pro­vocar al sistema inmunitario para que se enfrentara y destruyera el cáncer. Ahora las dudas han desapareci­do, y los expertos se afanan por convertir en nuevas y potentes terapias biológicas los conocimientos básicos obtenidos.

La idea de que el sistema inmunitario podría frenar el desarrollo del cáncer halló respaldo clínico ya en el siglo pasado, cuando los médicos observaron que los tumores remitían a veces en los pacientes que contraían infecciones bacterianas. William B. Coley, cirujano del hospital Me­morial de Nueva York, se dedicó desde 1892 hasta 1936 a crear terapias basadas en dicha observación. Infectó con bacterias pacientes de cáncer; ideó luego una vacuna constituida por bacterias atenuadas para promover una respuesta antitumoral. Estos tratamientos, que hoy llama­ría­mos inmunoterapias, porque se propo­nen atajar la enfermedad estimulando las propias defensas del huésped, indujeron la regresión completa del tumor en algunos sujetos. Tales métodos, sin embargo, no recibieron una amplia aceptación debido a la impredictibilidad de los resultados.

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