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Historia de la química

La teoría del oxígeno: 1774-1777

La publicación de su primera obra permitió a Lavoisier entrar en contacto con estudiosos de Europa entera y contribuir a un descubrimiento fundamental sobre la naturaleza de los gases.

Le Scienze

Los Opuscules obtuvieron el efecto deseado. Merced a una campaña capilar de difusión de la obra, Lavoisier entró en contacto epistolar con los principales protagonistas de los descubrimientos sobre los aires. No solo eso; aprovechó la oportunidad de la publicación de su primer libro para enviarlo a las academias europeas más importantes, con la esperanza de ser elegido miembro extranjero. El éxito de esa campaña de persuasión no fue ni inmediato ni clamoroso; sin embargo, la obra recibió una acogida favorable de naturalistas y químicos europeos, muchos de los cuales habían atisbado, si no comprendido, los aspectos innovadores de la concepción epistemológica de Lavoisier.

Una de las respuestas más significativas a la obra del químico francés llegó de un obscuro apotecario sueco, Carl Wilhelm Scheele (1742-1786), a quien Lavoisier había remitido un ejemplar de los Opuscules. La decisión de Lavoisier de enviarle un ejemplar del volumen a un químico desconocido pudiera parecer, a primera vista, sorprendente. A diferencia de Black, Cavendish y Priestley, Scheele era un farmacéutico de Köping, una villa provinciana de la Suecia central, y había publicado un número extremadamente exiguo de artículos, aparecidos en sueco en su mayoría, una lengua desconocida para los científicos franceses en general. De la escasa producción científica de Scheele, Lavoisier conocía solo la traducción al francés de una breve memoria sobre el análisis del espato flúor (fluoruro de calcio). Aunque dedicado en su integridad al examen de una cuestión sumamente circunscrita, el ensayo de Scheele era un ejemplo feliz de cómo se podía combinar el rigor experimental con un enfoque sistemático de la clasificación de los fenómenos químicos. Los experimentos se presentaban en orden metódico, de suerte que inducían en el lector la sensación de una participación directa en el hallazgo.

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