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1 de Noviembre de 2012
Salud

Retos de la medicina regenerativa

Estimular la regeneración de tejidos, ralentizar el envejecimiento, reparar lesiones y traumatismos o generar órganos en el laboratorio son algunas de las promesas de esta estrategia biomédica.

CENTRO DE MEDICINA REGENERATIVA DE BARCELONA

En síntesis

La medicina regenerativa estudia diversas estrategias para reemplazar funciones biológicas dañadas en el organismo. Una de ellas propone la administración de fármacos para rejuvenecer las poblaciones de células madre adultas y frenar así el envejecimiento de los tejidos.

La terapia celular constituye otra opción. Se basa en sustituir las células perdidas por otras que se obtienen del propio paciente y se reprograman o transdiferencian en el laboratorio para su posterior trasplante. También se examina la posibilidad de producir órganos enteros en el laboratorio, a partir de biosoportes tridimensionales repoblados con distintos tipos celulares.

En la actualidad, la mayoría de las terapias celulares se realizan con células madre de la sangre. El resto de los tratamientos con células madre se hallan en fase de ensayo clínico.

No cabe duda de que en este siglo nos esperan grandes avances en el campo de la biomedicina. La historia de la medicina regenerativa se remonta a los primeros trasplantes de órganos realizados durante los años cincuenta del siglo xx. Sin embargo, hoy en día los factores que limitan esta práctica siguen siendo los mismos: la escasa disponibilidad de donantes de órganos compatibles con el paciente. Por fortuna, en los últimos años se han realizado numerosos logros en importantes disciplinas científicas, como la computación, los biomateriales y la bioingeniería, que nos permiten vislumbrar en un futuro próximo la posibilidad de llevar a cabo estrategias para solventar la falta de tejidos. Pero ¿qué terapias hay disponibles actualmente en el ámbito de la medicina regenerativa y cuáles llegarán en los años venideros? ¿Qué limitaciones se deben superar para aplicar a la práctica clínica el conocimiento adquirido en el laboratorio?

La edad avanzada, las enfermedades y los traumatismos son las causas más habituales que llevan al fallo de órganos y tejidos. Dependiendo de la causa, el tipo de tejido dañado y la extensión de la lesión, podrían aplicarse diferentes estrategias reparadoras. El envejecimiento conlleva la pérdida de funcionalidad de los tejidos provocada por un deterioro de las funciones de las células madre que los abastecen y regeneran. El uso de fármacos capaces de estimular la actividad de estas células podría frenar el proceso de envejecimiento. En otros casos, bastaría reponer la población de células dañadas para restaurar la función tisular, objetivo que persigue la terapia celular. Una última opción consistiría en crear órganos complejos en el laboratorio, estrategia que comienza a ser hoy en día una realidad.

En tiempo reciente, y de manera proporcional a las expectativas puestas en las terapias regenerativas, ha proliferado la oferta de tratamientos no aprobados basados en el uso de células madre. Estos no solo generan falsas esperanzas en los pacientes, sino que los someten a riesgos no controlados. Sin duda, conocer el panorama actual en este campo nos puede ayudar a comprender los beneficios y riesgos potenciales que la medicina regenerativa nos depara.

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