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1 de Julio de 1990
Electrónica

Reventando el polvo

La luz del láser puede ser el único modo de limpiar adecuadamente los microcircuitos electrónicos de partículas generadas durante su fabricación.

Son pegajosas como la goma. Es inútil tratar de lavarlas. O atacarlas con chorros de gas. Pero esas molestas motas, del tamaño de un virus, tienen que desaparecer. Cuando las líneas de los circuitos integrados se estrechan a menos de un micrometro, las partículas contaminantes provocan defectos y convierten los beneficios esperados en pérdidas seguras para los fabricantes.

Las fábricas de semiconductores brillan hoy como los chorros del oro. Sematech, consorcio manufacturero de circuitos integrados en la texana Austin, tiene una sala rutilante, donde la densidad de polvo es la de un guisante en cuatro kilómetros cúbicos de aire. Pero la limpieza, por sí sola, no resuelve el problema de los desperdicios generados en la impresión de circuitos en obleas de silicio. Los contaminantes que se originan en el proceso causan casi la mitad de los defectos de los microcircuitos.

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