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Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

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  • Julio/Septiembre 2018Nº 93

Cosmología

El buen estado de la cosmología inflacionaria

El paradigma inflacionario goza de mejor salud que nunca. Las críticas vertidas contra él resultan falaces y sus alternativas, poco creíbles.

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Cuando Investigación y Ciencia me pidió que comentase las críticas de Anna Ijjas, Paul Steinhardt y Abraham Loeb a la situación actual de la teoría inflacionaria, publicadas originalmente en Scientific American, dudé un buen rato. Su artículo resultaba tan tendencioso que me pareció obvio que el lector bien informado reconocería de inmediato sus falacias sin necesidad de que nadie las hiciese explícitas. Sin embargo, tras hablar con Andrei Linde, de Stanford, y más tarde con Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (dos de los fundadores de la teoría inflacionaria), comprendí que tal vez dichos sesgos no fuesen obvios para todos los lectores. De manera que decidí aceptar la invitación.

Lo primero que llama la atención del artículo es el empleo de un lenguaje peyorativo («seguir al oráculo», «chismorreos», «multiembrollo») poco común en los textos científicos. El uso de esas palabras tiene un propósito: predisponer al lector en contra de un paradigma fuertemente afianzado en la comunidad científica, de enorme éxito epistemológico y cuyas predicciones han sido contrastadas con exquisita precisión por los experimentos. Un paradigma que, además, nutre la investigación de un creciente número de científicos de reconocido prestigio. ¿Están todos ellos equivocados?

La pista de esquí
El argumento principal empleado por los autores pivota sobre la supuesta improbabilidad de los potenciales del inflatón (la «forma de la pista de esquí», en el ejemplo usado en el artículo) que resultan favorecidos por los datos del satélite Planck. No obstante, dicho argumento adolece de un defecto básico: hoy por hoy, no disponemos de una manera rigurosa que nos permita comparar entre sí los distintos potenciales. Como consecuencia, cualquier razonamiento basado en la supuesta improbabilidad asociada a cualquier potencial concreto resulta falaz.

No es cierto que los modelos típicos de inflación predigan variaciones de temperatura distintas de las observadas: existen varios modelos bien conocidos que se ajustan perfectamente a las observaciones. Y si bien los primeros modelos inflacionarios postulaban potenciales polinómicos simples, hoy en día tenemos una forma de pensar más moderna, basada en teorías de campos efectivas, donde los potenciales del inflatón que se ven favorecidos por los datos de Planck sí resultan naturales. En esos modelos, la huella de las ondas gravitacionales primordiales en el fondo cósmico es aún demasiado pequeña para poder detectarla con los medios actuales, por lo que ello no puede usarse como argumento contra el paradigma inflacionario.

Por otro lado, los comentarios sobre las hipotéticas trayectorias del esquiador hasta el valle presuponen un conocimiento preciso de la montaña por encima de ciertas cotas, lo que resulta análogo a conocer la teoría de partículas a altas energías. Sin embargo, más allá de cierta escala ignoramos cuál es la física responsable de las interacciones fundamentales. En la analogía empleada por los autores, esto correspondería a una niebla que nos impide ver las posibles trayectorias del esquiador. Por tanto, toda argumentación sobre la naturalidad de unas frente a otras es pura especulación.

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